miércoles, 30 de marzo de 2011

Dedicatoria de precampaña.

Ya estamos en plena precampaña de las autonómicas y municipales de Mayo.

Se acabaron las inauguraciones, si esos actos a los que son muy dados la gran mayoría de los políticos, actos que personalmente siempre he repudiado, repudio y repudiaré, nunca me ha gustado cuando se dice que al acto asistió tal o cual autoridad, me trae recuerdos de la dictadura.

Esos actos deberían prohibirse, pues en teoría la única autoridad que existe en democracia es la del pueblo, y los políticos son representantes de esa autoridad, pero lo que se transmite es que ellos están muy por encima del resto de los mortales.

Pues no, si eso es así, reniego de ésta pantomima de democracia, al mismo tiempo, los fastos que rodean a éstos actos son un insulto a todos aquéllos que nos dejamos la piel día a día en nuestro trabajo, (los que aún tenemos la suerte de mantenerlo), los que hoy en día tenemos que tragarnos muchas cosas y obligados a estar callados por la mala gestión de los gobiernos de turno, nacionales, autonómicos y municipales, y de los sindicatos, tenemos que tragarnos sapos y culebras porque nadie nos va a defender y acabaremos en la cola de las oficinas de empleo si abrimos la boca, porque el despido libre es una realidad encubierta y permitida desde hace mucho tiempo.

Los inspectores de Hacienda dicen que sacarían a la luz mucha economía sumergida, y los de Trabajo también podrían decir que si se les permitiese y se cumpliese estrictamente con la Constitución y con el Estatuto de los Trabajadores podrían sacar a la luz infinidad de malas prácticas en todo el tejido empresarial de éste país.

Pero va a ser que no, que seguiremos jodidos por mucho tiempo, porque los que nos gobiernan bajo la máscara de demócratas, o bien son unos dictadores encubiertos o siervos de otros poderes que están muy por encima de del pueblo llano, son aquellos que..., vamos a ser educados y decirlo de una forma más comedida, son los que acarician los genitales de sus verdaderos dueños, y que durante casi dos meses van a tratar de comernos el cerebro y tratar de convencernos de las excelencias de su gestión.

Y una mierda, lo que van a hacer es defender su plato de lentejas (es metáfora, porque con lo que ganan, buenos solomillos que se tragarán), pues no, conmigo no van a dar, les he visto el plumero hace tiempo, y ya no trago más, les pueden dar por dónde les quepa, y así seguiré pensando, hasta que realmente aparezca alguien que me ha convenza de su honradez y realmente se dedique a servir los intereses del pueblo.

Señoras y Señores de todo el espectro político, para ustedes esta canción que aunque antigua su letra sigue en vigor y dice mucho de lo que entre ustedes se cuecen.


CAMBALACHE

Que el mundo fue y será
una porquería, ya lo sé.
En el quinientos seis
y en el dos mil, también.
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
barones y dublés.
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldad insolente,
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos en un merengue
y en el mismo lodo
todos manoseados.
Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor,
ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador...
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
Lo mismo un burro
que un gran profesor.
No hay aplazaos ni escalafón,
los inmorales nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro afana en su ambición,
da lo mismo que sea cura,
colchonero, Rey de Bastos,
caradura o polizón.
¡Qué falta de respeto,
qué atropello a la razón!
Cualquiera es un señor,
cualquiera es un ladrón...
Mezclao con Stravisky
va Don Bosco y La Mignon,
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín...
Igual que en la vidriera
irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remache
ves llorar la Biblia
junto a un calefón.
Siglo veinte, cambalache
problemático y febril...
El que no llora no mama
y el que no afana es un gil.
¡Dale, nomás...!
¡Dale, que va...!
¡Que allá en el Horno
nos vamo’a encontrar...!
No pienses más; sentate a un lao,
que ha nadie importa si naciste honrao...
Es lo mismo el que labura
noche y día como un buey,
que el que vive de las minas,
que el que mata, que el que cura,
o está fuera de la ley...


2 comentarios:

Nicolás dijo...

Cuento los día que falta para que pase el 22 M.

Angus dijo...

Yo también Nicolás, yo también.